¿Y si cambio lo que como?

¿Y Si Cambio lo que Como?… Como.

Es un trayecto lleno de comida. Comida que si me hubieran dicho en un principio, no la habría consumido.

Grasas, pastas, lácteos, embutidos, jamones, salchichas, garnachas, refrescos, taquitos, gorditas, flaquitas… la lista es interminable. Como interminables son las enfermedades que se están generando en el mundo por nuestro estilo tan sin sentido de comer.

Las hamburguesas y papas fritas acompañadas del refresco de maquinita, el pollo que cruje, la cajita feliz que causa infelicidad y los miles de parientes que frente a un televisor, como idiotizados, consumen carnitas, cervezas, carnes asadas, chorizo, hasta la saciedad, mientras veintidós atléticos patean una pelotita en un campo cuadrado para meterla en otro cuadrito.

Los oficinistas desarrollan estómagos abultados cuyo ritual o dieta se reduce por las mañanas, a un pan –que si no se le come en el acto a las tres horas esta duro- relleno de masa con salsa verde o roja según sea el caso. Las sopas del mediodía, condimentadas y saborizadas con glutamato de sodio, fritas en aceites poliinsaturados –letales para el organismo- y enfrente el guisado, casi siempre con un trozo de carne o bistec frito, asado, empanizado o hervido. Por supuesto, siempre acompañados de la gaseosa, el agua de “sabor” artificial o natural, endulzada con azúcar refinada. Y ni decir los postres, pasteles de harina con cremas dulces que saben sabrosos. Y en las casas donde abundan los recursos monetarios, se come casi igual, sólo que los ingredientes son mas caros, con otro tipo de publicidad pero al igual que el oficinista que come frente al televisor, aquí también se come así, nada más que frente a una pantalla más grande -o cuando lo deciden-enormes hamburguesas, en los estadios de Europa –o donde haya que ir- mientras los veintidós futbolistas, patean una pelotita. Aunque también un restaurante de lujo es bueno para ello.

Y en ambos estratos sociales, la diabetes, el cáncer, el alzheimer, los infartos, los infartos cerebrales, la obesidad rampante en los niños, la acidez estomacal, la piel seca, falta de luz y vida, son cosa de todos los días. Para todos ellos están hospitales que florecen como hongos y los hay de lujo –donde cobran hasta el papel sanitario- y los hay de asistencia publica donde no hay papel sanitario. Y todo esto se podría evitar si nuestra dieta fuera sana. Frutas y verduras, para lo que nuestro cuerpo fue creado. Sin pìnguinos, gansitos, galletas, yogurths, leche de vaca –que además ya no es leche- , quesos, papitas, churritos, huaraches, pancitas, barbacoas, carnitas… la lista es interminable.

Es mandatorio que cambiemos nuestra alimentación de raíz. ¿Para que? Para estar vivos y evitar hospitales. A la larga, todo ese tiempo que hemos trabajado para alguien o aun para nosotros mismos, todos esos recursos que hemos generado en nuestro trayecto de vida, muchas veces se van en pagar las cuentas de hospital o terminar nuestro días, postrados en una cama, silla de ruedas o junto alguna enfermera, que estará ahí hasta el final de nuestros días. Es urgente revisar que estamos dando de comer a nuestros hijos, es urgente, revisemos las etiquetas de la comida industrializada y procesada que nos llevamos a la boca y metemos a nuestro cuerpo. Cada día los venenos son más refinados y vienen en presentaciones más coquetas, más atractivas. Nuestro cuerpo y a la larga nuestra vida, nos agradecerá comer bien, balanceado. Pues si comemos bien, vamos a estar bien por muchos años. Si como mal, voy a estar mal.

©Cryndigo 2017.

 

2 thoughts on “¿Y si cambio lo que como?

  1. Totalmente de acuerdo. En el tipo de alimentación está el beneficio o la raíz de todas las enfermedades.
    ¿Me das permiso de compartir esta información?…

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