Sueños del Chaman I

Nada es Nadie. Nadie es Nada

Un viaje al centro de tu mente cryndigo

Escuche llanto. Profundo. Muy profundo. Tanto que había lamentos y sollozos. No distinguía lo que ella balbuceaba. Una mujer pelirroja  estaba a mi lado. La pancarta yacía a sus pies. Lloraba, inconsolable.

Decía que estábamos en una pesadilla. Que lo imposible sucedió.
Como en una película, los actores elegidos en un casting de años, muchos, atrás, ocupaban sus sitios en la filmación. El actor con el rol de presidente, lo hacía a la perfección. Vociferaba, amenazaba y atemorizaba a sus enemigos políticos. Azuzaba países y quebraba los nervios de quienes creían que eso era real. Una simple cinta cinematográfica con una simple misión: el miedo.
Había bandos, me situé al lado de la banda que interpretaba el réquiem de Mozart. Más llanto y una enorme barda crecía. La banda estaba ahí para celebrar la primera piedra. Pero había muchas esparcidas, la gente corría desconcertada. Se dejó sentir un terremoto. Algunos decían que en San Andrés la falla se habia activado. Otros, que las amenazas nucleares se habían cumplido.
Había llanto, desgarrador en momentos. Mi vientre lo sentía caliente. Mi rostro mojado. Algo rasposo se sentía por la mejilla izquierda. Seguía cada vez más fuerte. Mas llanto y un maullido intenso. Era Doña Paz. Mi gata que como cada mañana me invitaba a ver los hermosos colores del amanecer. Antes de salir el sol. Entonces, desperté.

Cryndigo© 2016

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