Somos Hijos del Tiempo

Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero que acaba por matarlos.

Spencer

Cryndigo TimeNuestro mundo, este mundo, se rige por Cronos y nos devora. Lentamente, segundo a segundo, minuto a minuto, sin darnos cuenta del principal tesoro que tenemos: el Tiempo.
Es el tiempo quien marca cada uno de los hechos, pensamientos y sucesos en este viaje que hemos decidido realizar en la Tierra. Desde la cuna hasta la tumba. Y aunque literalmente no existen, el hoy, el ayer y el mañana, nos tienen aterrados buena parte del tiempo.
Muchos humanos, no se dan cuenta que es ahí donde reside nuestra decisión de ser felices o infelices. Pues si bien el tiempo no existe, vemos día a día que el sol sale y se mete sin pedirnos permiso generalmente acompañado por el canto de los gallos o los pájaros quienes no se preguntan que hora es. Nosotros si, porque inventamos el reloj. Y nos hemos inventado también, miles de historias, aparatos y maquinitas para “matar” el tiempo. Pero lo que en realidad, “matamos” es la vida y esta pasa, sentados frente a un escritorio, televisor o una pantalla de celular, sin darnos cuenta que nuestro tiempo: se acaba.
Es urgente en esta carrera de crear un mundo mejor y un entorno habitable, que nos demos cuenta que aquello que le da existencia a lo que amamos, ya sean nuestras parejas, nuestros hijos, nuestras mascotas, nuestros parientes, nuestros vecinos, nuestros árboles, es el tiempo.
Cuando algo o alguien se nos muere, es porque ya termino su tiempo. Ya no podemos conjugar el verbo Ser y menos el Estar. Es ahí donde nos damos cuenta que lo único que marca el eterno tic tac del reloj, es el Presente. El tan cacareado Aquí y Ahora. Lo que muere, no Es, no existe. Por ello, tenemos la enorme decisión de usar nuestro tiempo en ser felices o infelices. En regalar a nuestros amados tiempo de calidad o nuestra ausencia. Podemos, si queremos, utilizar el tiempo para dar gracias por la vida por lo que tenemos o violentar a nuestro entorno por lo que no tenemos.
Lloramos ante la tumba del que se fue o está en estado terminal o aun por nosotros mismos, porque en vida, no supimos darles tiempo o darnos tiempo. Pasamos años como esclavos en empleos que no amamos, esperando las quincenas, algunas de ellas muy jugosas, otras, -casi todas- magras, vendiendo nuestro tiempo, para comprar cosas que al final del día, terminan en la basura, junto con los minutos que utilizamos para ello, mientras el sol sale esplendoroso y el gallo canta a veces desafinado.
Por eso, a partir de hoy, es tiempo que nos demos cuenta, en serio, con reloj en mano o marcando el calendario, en que gastamos nuestro precioso e invaluable tiempo.

 ©Cryndigo  2017. Todos los derechos reservados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *