Lo Esencial es invisible a los Ojos

cryndigo eye

 

Han sido días muy duros. Ella le dijo que no, muriéndose de amor. Necesitaba salir del auto. Estar unos minutos más podría vencer su decisión. Debía correr antes de que la mente estallará; antes de volver atrás y arroparse una vez más entre los brazos de él.

El, la vio partir con el alma en la garganta. Sus corazones bien llenitos, seguían latiendo, como laten ahora mismo a la distancia. Los autos se deslizaban silbando en la autopista. La siguió con la mirada, hasta que la hermosa figura desapareció al doblar la esquina. Horas antes se habían amado uno al otro. Lo que sienten no miente. Es real.

La carretera, se volvió una serpiente sin forma, de regreso a casa manejo insensible sin saber siquiera de las horas que se apilaban en el tráfico. Se dio cuenta del reloj cuando la dulce voz salía del teléfono para saber de él. En su mente había confusión pero su corazón estaba seguro que era ella por quien habría que luchar. Aunque por ese momento ella lo alejara de su vida con un lacónico mensaje: “Esto es una locura”. El Amor, como tal, siempre es una locura que asusta a quien lo experimenta. “No soy a quien tu necesitas”. El nunca ha necesitado a nadie. Sólo encontró lo que el destino puso en su camino cuando ella apareció. Ella tampoco necesitaba a nadie (aunque viviera con nadie acostumbrado a engañar), pero también lo encontró a él esa noche en que se fundieron en un primer abrazo eterno.

Ambos enamorados, buscan en sus máquinas que uno de los dos se decida a volver a aparecer en la diminuta pantalla y llenarla de amaneceres, suspiros, risas, complicidades, corazones, cariño, aprecio y pasión.

Ambos suspiran aunque no se vean. Ella con lagrimas en los ojos, aún hojea el primer libro que los unió. Se detiene en el siguiente pasaje:

“Y volvió con el zorro.

—Adiós —le dijo.

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.

—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has pasado con ella

—Es el tiempo que yo he pasado con ella… —repitió el principito para recordarlo.”

Al recordar la voz de él en la noche, sus ojos siguen húmedos. Suspira. Uno tras otro, pidiendo claridad al universo. Pidiendo que él este bien.

El, suspira también. Pidiendo a la divinidad que ella esté bien. Que el tiempo acomode las cosas. Que siempre habrá de esperarle. Lo sabe.

A veces el destino es más fuerte que la voluntad. Porque sólo el corazón puede ver bien. Y ellos, desde un inicio vieron con el corazón.

Dos palabras cruzan por sus mentes al unísono: Te extraño.

©Cryndigo 2017. Todos los Derechos Reservados

 

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