Año 2525 y más Allá…

In the year 6565

You won’t need no husband, won’t need no wife

You’ll pick your son, pick your daughter too

from the bottom of a long glass tube.

Zager and Evans

Cryndigo 2525

A Mebela le gustaba salir del cuerpo.

Lo hacía desde chiquita pero nunca se lo dijo a nadie.

Pero le gustaba. Aprendió a los cuatro años a leer. Papá le enseño.

En el buró de noche junto a ella, siempre le acompañó “Usted y la Eternidad” de Lobsang Rampa ese fue su libro. Tenía todas las instrucciones. Las practicó hasta los 11 años, así que todas las noches volaba.

Esa noche exploraba. Aterrizó en el cuarto de sus padres. Los oía y veía sus pensamientos en technicolor, en tercera dimensión y hasta en High Definition (como dicen ahora)… y sólo utilizando la telepatía.

Ese día papá oía en la radio un hit de cuando era más joven. La voz del locutor anunciaba la canción que se escuchaba en perfecto y claro sonido estéreo: “ Y ahora Zager y Evans con su hit Año 2525”, esta es KCT, en San Antonio.

Y ¡zaz! así nada más de repente, Mebela se sintió como en un viaje psicodélico de ácido y como en un túnel del tiempo se le presentaron las imágenes de la canción.

“En el año 3535, no necesitarás de la verdad o la mentira, todo lo que digas estará contenido en una pastilla”. Su cuerpo flotaba en el éter y pasaba de un escenario a otro, observando vivamente cada detalle y se estremecía.

“En el año 4545 no tendrás dientes para masticar, ni ojos pues nadie te mira ya”. Mebela lloraba, restregaba sus ojos para comprobar si aun estaban en su lugar o si sus cuencas estaban vacías. De pronto se encontró en un gran laboratorio digital: “En el año 6565 no hombre, no mujer hijo o hija se pueden escoger . Al fondo de un largo tubo de cristal la vida se gesta”. El viaje siguió y en el año 7510 miró una intensa luz, radiante, de ahí salió una voz divina que decía: “Supongo que es tiempo para el Día del Juicio”. La luz se hizo más radiante y poderosa aún y apareció en un abrir y cerrar de ojos en el año 8510 y vio a Dios sacudiendo la cabeza y con la mano en la barbilla con clemencia decía: “Estoy contento donde el hombre ha estado, pero aún no ha aprendido a amar”.

En el año 9595 esa misma voz aun expresaba “Me pregunto si el hombre quiere vivir todavía. Les he dado el paraíso, pero han tomado y matado todo lo que la vieja tierra les pudo dar y nada de regresar”.

Mebela llegó al año 10000. Vio como la humanidad lloraba millones de lagrimas. En el planeta casi muerto, reinaban los hombres, la Divinidad se había alejado. Y una voz llegó a su mente: “ Tal vez, esto es sólo ayer”.

Mebela regresó cuando su madre gritó: “Es hora de cenar”… en el año 2017. Se fijó en el calendario.

Nota: Este artículo debe experimentarse con la musica correspondiente.

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